de tiempo). Otra semana pasó, con ella, sucesos, los cuales no me voy a detener a explicar, carecen de importancia. Por lo tanto, me gustaria saber que te trajo tu semana pasada, que tristezas, alegrías (o porque no ambas) pasaste.
En lo que a mi respecta, salí de seminario 4 días con todo el grupo, días largos, charlas eternas, discusiones, en eso se me va el día. Increible no? Suena tan aburrido, y poco productivo, pero aporta tanto.
Mi viaje, empezó un día cómo hoy, el invierno estaba ya a medio camino, la noche tempranera, era fría, y yo después de un viaje de un día entero, apenas entendía donde estaba luego de tanto viaje y papeleo. Como buen fumador, lo primero que hice, fue fumar un buen y deseado cigarro, marlboro rojo; increible, cómo la mayoria de las cosas que queremos:
- Prohibidas
- Fuera de nuestro alcance
- Hacen mal
Así fue como arribe a este extraño (aunque ya no tanto) y lejano país llamado Israel. Al día siguiente, me desperte, en la casa de amigos de la familia, todavía sin poder creer nada, y empezó este programa, la primer parada: Ramat Hashofet. Esto se situa el 24 de febrero de este año, el comienzo, un montón de camino por recorrer, y parece todo tan lejano, ni que hablar de volver. Pero aquí estoy, a un mes de tornar a casa, sentado en la misma sala donde lo hice hace casi 9 meses, pero con casi todo el camino recorrido. Un momento, casi un espejismo.
Estimado “amigo” Ramat Hashofet es un kibbutz (si no entendés googlealo, no seas vago) en el norte de Israel, aunque para mi, es un simbolo, marcó el comienzo, y ahora, vuelvo a este lugar, sin quererlo.
Son las mismas paredes, pasillos, escrituras, es el mismo ambiente que aquella vez, la diferencia, es la gente, la gente que se fue, que vino, la pulcritud del lugar, los sillones del living, ordenados y en buen estado, el mismo joven, pero distinto que el que conoció este lugar.
Es raro no? Cómo este lugar, así como tantos otros, marcan algo tan importante para uno, generalmente, es un lugar, o una persona, el recuerdo es imborrable. Ambas situaciones son tan distantes, pero el punto en común, es uno, y se vive de manera especial, porque es capaz de ver atrás, y entender todo el proceso. La emoción de volver es tan grande, el camino recorrido es largo, y volver al punto de partida, te da para pensar, en todo lo acontecido, lo que eras, que cambió, que no, quién sos hoy.
El lugar esta intacto el único que cambió fue uno, y su perspectiva; el símbolo del comienzo de algo, se encuentra a la misma persona, pero hecha otra, con más kilometros. Es toda una emoción, es como que en las pintura blanca de la pared, ves la película, los sucesos, las decisiones, y el desenlace. Todos deben tener uno, o más de un símbolo, que les recuerda a grandes cosas, es como que en esos lugares, ven los días de gloria, que ya pasaron, y se olvidan que siempre van a haber días de grandeza para el que los busca y los quiere. El liceo, lo es para mi padre, este lugar lo es para mi, ¿cual es el tuyo? Se me hace que estos lugares funcionan como un espejo, y en el momento en que lo haces, el pasado adentro tuyo se revuelve, y cosas salen a la luz, buenas, malas, no importa, es cómo si por un momento volvieras a ese punto, pero como otra persona. “Cruzar la misma puerta, pero como un hombre nuevo” pero se olvidaron de aclarar que para que esto pase, el lapso de tiempo, el camino recorrido, y las experiencias personales, son tantas, que pueden ser 20 años.
La gente habla de “Las vueltas de la Vida” y quizás así lo sea, la vida, una serie de espirales gigantes donde personas y lugares, confluyen en momentos, y el lugar, queda en la mente de esos que son capaces de mirar atrás y apreciar, que aunque no todo tiempo pasado fue mejor, vale la pena, atesorar las alegrías pasadas, de lo malo aprender, así cuando vuelvas a ese lugar que te marcó, puedas mirar atrás y saber que valió la pena el recorrido, recordar quien fuiste una vez, y reir de tu insensatez, estar orgulloso de quien uno es, y saber que el camino todavía es largo. Porque, en la vida hay dos edades que importan, la edad biológica y la cantidad de años que uno aprovecha, y es feliz.
Au Revoir.
M.

